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La intensificación
de la invernada y la cría determinan altos requerimientos nutricionales,
por eso los sistemas de producción de carne basan la alimentación
de los animales en las pasturas semipermanentes, esto hace necesario contar
con forrajes de alta calidad para no comprometer la producción
de los animales y están complementadas en ciertas regiones con
cultivos anuales.
La oferta
de forrajes de las pasturas, no importa las especies utilizadas, presentan
su mayor producción en primavera-verano y una menor oferta en otoño-invierno.
Para obtener
producciones estables todo el año, con carga animal adecuada a
planteos de alta producción, se hace necesario cubrir el déficit
que se presentan con el uso de forrajes conservados y/o granos. Los
excedentes de las pasturas cumplen un rol fundamental a la hora de definir
las reservas, así como los cultivos para la producción de
granos que son sembrados para tal efecto.
Existen
tres alternativas disponibles que se pueden utilizarse para conservar
los alimentos como la henificación, el henolaje y el ensilaje.
Cuando decidimos
conservar el forraje, el mismo debe reunir las condiciones de calidad
adecuada para obtener el recurso de dicha reserva en óptimas condiciones.
La calidad de
la materia prima no se mejora con ningún método utilizado
para la conservación del forraje.
El forraje
recién cortado es muy inestable, con lo cual debemos trabajarlo
lo más rápidamente posible, para llevarlo a un estado que
permita la conservación prolongada del producto (estable), disminuyendo
las pérdidas en cantidad y calidad de materia seca (MS). La
elección de un sistema de conservación dependerá
de la especie disponible, se puede mencionar que para la alfalfa la henificación
es la técnica más recomendable, mientras que para el maíz
lo es el ensilaje, esto permite tener diferente rendimientos de MS/ha
y calidad.
Henos
Podemos definir al heno como un forraje conservado que posee un bajo contenido
de humedad -menos del 15%-, y que permite ser almacenado sin peligro de
fermentaciones y desarrollo de hongos. Existen
factores que afectan la calidad del heno y se pueden clasificar teniendo
en cuenta los siguientes factores:
A) Condiciones
climáticas.
B) Especie forrajera y momento de corte.
C) Proceso de confección.
D) Almacenamiento.
A) Condiciones
climáticas:
Variaciones entre zonas o regiones.
La época del año
Las condiciones en el momento de corte
Las condiciones durante el proceso de secado
Los efectos
de la lluvia sobre la pérdida de calidad y valor nutritivo de henos
expuestos en el campo, es debido básicamente al "lavado"
de nutrientes. Dichas pérdidas no son muy importantes mientras
la planta no haya comenzado a secarse, pero sí cuando las células
están muertas, permitiendo la entrada de agua, que disuelve y arrastra
los nutrientes solubles y más digestibles, dejando en el campo
un forraje de inferior valor nutritivo.
B) Especie
forrajera: la mayoría de las especies forrajeras pueden eventualmente
conservarse como heno y su valor nutritivo está fuertemente condicionado
por el tipo de forraje del cual fue hecho. Las especies más utilizadas
son: alfalfa, trébol rojo, pasturas semipermanentes y gramíneas
anuales (avena, moha, mijo y sorgos).
Un cultivo
apto para henificar debe cumplir con los siguientes requisitos:
Buena producción de forraje
Rápido secado
Cantidad y calidad deben coincidir con la época del año
apropiada para lograr un rápido secado
Buen valor nutritivo
En el siguiente cuadro se muestran los datos de calidad de henos promedios
de distintas especies, obtenidos en ensayos experimentales en la EEA INTA
Rafaela.

Calidad
de henos de distintas especies
En pasturas
mezclas, la calidad final del heno depende de las especies presentes y
de su participación.
Momento de corte:
El momento de corte es, sin duda, un factor de gran importancia en la
calidad final del forraje conservado asegurando la cantidad y la calidad
del forraje.
Trabajos
realizados en alfalfa, cortada en tres momentos -10, 50 y 100% de floración-
mostraron diferencias notorias en el valor nutritivo y en el consumo voluntario,
con lo cual se concluye que para la alfalfa, el momento de corte más
indicado para la cosecha del mayor porcentaje de nutrientes digestibles
es el comienzo de la floración, renunciando a su rendimiento en
MS pero con una calidad del heno superior al de otros estados de madurez
más avanzada. En gramíneas también la incidencia
del momento de corte sobre la producción de MS cosechada y el valor
nutritivo del heno es importante. Confección: existen actualmente
maquinas para hacer el corte como la guadañadora, la segadora acondicionadora
o la cortadora-hileradora de hélice.
Debemos asegurarnos que las pérdidas que se pueden originar desde
el mismo momento de corte del forraje, sean las menores posibles evitando
las maquinarias tienen sistemas deficientes de corte. El estado fenológico
del forraje al corte y las condiciones climáticas (temperatura,
intensidad del viento y humedad relativa) imperantes durante el proceso
de secado, influye sobre la calidad del heno logrado, por eso es importante
la manipulación del forraje durante el uso del rastrillo, siendo
esta una de las causas más graves de pérdida de calidad
principalmente en leguminosas.
El contenido de humedad de la planta con valores no inferiores al 20%
asegura prácticamente una buena conservación. El uso de
acondicionadores, para acelerar el secado del forraje, mejora, uniformiza
y reduce el tiempo de permanencia del forraje en el campo disminuyendo
las perdidas. Existen experiencias en la conservación del heno
húmedo, usando preservantes químicos como el ácido
propiónico, aplicados antes de su enfardado o enrollado. El uso
de estos productos pretende reducir el período de permanencia del
forraje cortado en el campo antes de la recolección, amortiguando
los riesgos de la acción climática y evitando mover el forraje
cuando las hojas (principalmente en leguminosas) están particularmente
frágiles.
Almacenamiento:
Se deben tomar los recaudos necesarios cuando se almacena heno (fardos,
rollos, etc.), que estén lo suficientemente seco, protegerlos de
la lluvia, evitando de esta manera las pérdidas que se producen
en su materia seca y en su valor nutritivo. El valor límite para
el almacenaje, sin peligro de fermentaciones que produzcan calentamientos
capaces de provocar su combustión espontánea, está
en el rango del 20-25% de humedad, pudiendo existir variaciones según
el tipo y la condición del forraje, la temperatura y la circulación
del aire. El aumento de la temperatura del heno almacenado está
directamente relacionado con el contenido de humedad en el momento de
la recolección del forraje o de entrada de agua.
Se deben extremar los cuidados en el almacenamiento de henos cosechados
con un porcentaje de materia seca inferior al 70% y evitar henificar cultivos
con malezas de tallos gruesos y jugosos, que requieren un tiempo muy superior
al que necesita la especie principal o predominante. En el caso de moha,
en estados tempranos de corte el secado no es parejo entre la fracción
hoja y tallo de la planta, produciéndose elevación de temperatura
en el momento de su recolección.
Otro factor de pérdida durante el almacenaje es el tiempo transcurrido
entre la confección y la utilización. Los rangos de pérdidas
de rollos tapados y sin tapar, están entre el 9 y el 17% de MS,
registrándose pérdidas de calidad en la periferia, mayores
en los rollos sin tapar. Otro factor de pérdida en rollos es el
que se produce en el material en contacto con el suelo. Estas pérdidas
se pueden evitar si los rollos son colocados sobre gomas, postes u otros
elementos que eviten el contacto con el piso o se almacenan bajo galpones.
La información presentada pone en evidencia los distintos factores
que influyen sobre la calidad final del heno. Debemos tener en cuenta
la calidad de los rollos, está información básica
es de utilidad para su clasificación y almacenaje en lugares perfectamente
determinados, esto nos permite hacer un uso más eficiente de los
mismos. Se suministrarían en función de su calidad y a las
distintas categorías de animales que componen el rodeo.
Henolaje
empaquetado
(extractado del manual sobre Henolaje Empaquetado del Ing. Gerardo Iza,
1992)
El henolaje
o empaquetado de rollos húmedos es una técnica de conservación
que consiste en cortar el forraje y someterlo a un premarchitado durante
cierto período de tiempo, hasta lograr un contenido de materia
seca de aproximadamente el 50%. El tiempo de secado varía según
la especie vegetal, las condiciones ambientales y el acondicionado previo
o no del material. El preoreo tiene como objeto aumentar la concentración
de azúcares, para lograr un buen proceso fermentativo.
Una vez que se ha alcanzado el nivel deseado de materia seca, se procede
al arrollado del pasto. Finalmente, el rollo es tomado por la mesa empaquetadora
y cubierto automáticamente con un film de polietileno especial
que posee la propiedad de contraerse, creando de esta manera condiciones
de hermeticidad dentro del rollo. Una vez iniciados los procesos de fermentación,
junto con los de respiración del material cortado, el oxígeno
se irá consumiendo rápidamente y se originará un
ambiente de anaerobiosis, en el cual se desarrollarán las bacterias
lácticas. Estas fermentan los azúcares de la planta y los
transforman en ácido láctico, con lo que va disminuyendo
el pH hasta valores de 4 a 4,5 aproximadamente.Así se obtiene un
silo de baja humedad, que no alcanza temperaturas tan altas como un silo
común y que, generalmente, se estabiliza a los 30-45 días.
Las mayores ventajas del sistema se relacionan con aspectos agronómicos
y nutricionales, como por ejemplo:
Reduce el riesgo climático (por menor tiempo de exposición
en el campo).
Al trabajar el forraje húmedo, las pérdidas de material
(principalmente de hojas) en la confección, distribución
y suministro son menores.
No se requieren tractores de alta potencia.
Se pueden conservar pequeñas superficies de pastura (a diferencia
del silo, que requiere superficies mayores).
Al crearse condiciones de anaerobiosis, el proceso de fermentación
es rápido.
Bajo requerimiento de mano de obra para la confección.
No son necesarias inversiones de capital muy grandes.
No se requieren instalaciones de almacenamiento especiales.
Fácil manipulación para racionar
Total mecanización de las operaciones
Se producen bajas pérdidas de almacenaje (3 al 7%).
Las desventajas que presenta esta técnica son principalmente de
tipo operativo. Pueden mencionarse:
El transporte, carga y descarga se dificultan, debido a la falta
de equipos adecuados.
Exige sincronización y organización en las tareas
de campo.
Es más complicado que la henificación.
Se requiere cierta práctica para determinar el nivel de
humedad del pasto a campo.
Se presentan dificultades para mantener la hermeticidad de los
rollos almacenados.
En los casos que se pierden las condiciones de anaerobiosis (por
rotura de la envoltura), las pérdidas son muy importantes.
El exceso de humedad genera una fermentación incompleta
(no se crean las condiciones de acidez) y hay una tendencia a la acumulación
de agua en la parte inferior.
El déficit de humedad no crea las condiciones óptimas
para que se produzca la fermentación.
Hay que tener en cuenta la calidad del forraje que se va a destinar para
henolaje empaquetado, debido al costo del plástico.

Henolaje
empaquetado
Pasos a
seguir para la confección de un silopaq:
Corte: las mismas consideraciones que para el caso de henificación
(momento de corte, tipo de maquinarias, etc.).
Hilerado: es importante confeccionar hileras de ancho uniforme,
para favorecer la obtención de rollos bien formados.
Preoreo: debe ser el adecuado, hasta que se logre aproximadamente
el 50% de MS, nos estaremos asegurando condiciones adecuadas para que
la fermentación se complete satisfactoriamente. El tiempo de secado
dependerá de las condiciones climáticas y de la especie
a ensilar.
Empaquetado: se debe realizarse dentro de las 24 horas posteriores
a la confección de los rollos.
Es importante tratar de empaquetar en el lugar donde se almacenarán
los rollos, para evitar daños en la envoltura, evitando hacerlo
con lluvia, pues impide al polietileno adherirse correctamente.
Almacenamiento: no es necesaria ninguna estructura especial. Sólo
deben tenerse algunos recaudos:
Los rollos deben ser protegidos de los animales.
Ubicarlos en lugares altos con buen drenaje.
Evitar las rugosidades y puntas que dañen la envoltura del
rollo
No colocarlos debajo de los árboles, pues se produce daños
por acción de los pájaros y/o ramas.
La forma de estiba más adecuada es la de tubo horizontal
Hacer recorridas periódicas, con el fin de controlar los
posibles daños y reparar las perforaciones que pudieran producirse
en la envoltura empleando trozos frescos del mismo polietileno.
La duración de los rollos está en función del tiempo
que el polietileno mantenga sus propiedades, siendo lo normal de 10 a
12 meses.
Silajes
La conservación
del forraje por fermentación acidificante constituye una forma
muy eficiente de conservar la calidad del forraje. En las especies para
ensilar el contenido de azúcares del forraje como carbohidratos
no estructurales de la planta, constituyen el sustrato nutricional para
la acción de la microflora fermentativa del forraje, esto hará
más rápido y eficiente el proceso para alcanzar un proceso
de ensilado óptimo. Los cereales y las gramíneas, por su
alto contenido de carbohidratos son fácilmente fermentables y su
baja capacidad tampón, en comparación con las leguminosas
que son bajas en azúcares y de alta capacidad tampón.Un
contenido bajo en carbohidratos solubles de la planta, sumado a un bajo
contenido de MS, favorecen la fermentaciones secundarias indeseables para
la correcta conservación del silo. La interrelación entre
el contenido de materia seca, los carbohidratos solubles y la capacidad
tampón, determinan el tipo de fermentación que ocurre en
el ensilado. El maíz es cultivo de elección por tener un
alto contenido de carbohidratos solubles, baja capacidad tampón
y contenidos de materia seca normalmente superiores al 30%.
Las leguminosas forrajeras y las gramíneas en estados tempranos
de desarrollo, con bajos tenores de azúcares y contenido altos
de proteínas, producen al ensilarse cantidades insuficientes de
ácido para evitar el desarrollo de los clostridios, responsables
estos de las fermentaciones secundarias que transforman el ácido
láctico en butírico y degradan proteínas y aminoácidos,
aumentando el nivel de N-NH3. En las gramíneas, el nivel de carbohidratos
solubles aumenta con la madurez, hecho que no se observa en las leguminosas,
la digestibilidad decrece dramáticamente a partir de la aparición
de la espiga. El momento óptimo de corte de la especie a ensilar
se define a través de estos dos parámetros:
Que el nivel de carbohidratos fermentables llega a su nivel más
alto en horas de la tarde.
Que el período entre la cosecha del forraje y el término
del proceso de fermentación anaeróbica o estabilización
ácida de la masa ensilada constituye, en consecuencia, un factor
clave en la preservación del forraje como ensilaje. Mientras menos
extenso sea este período, menores serán las pérdidas
de respiración y fermentación y también se reducirán
las pérdidas por putrefacción.
En el
proceso de ensilado la fermentación depende de decisiones y prácticas
implementadas antes y /o durante el proceso de ensilado. Existen factores
de manejo primarios que están bajo el control del productor y son:
El estado de madurez del cultivo al momento de cosecha.
El tipo de fermentación que ocurre dentro del silo.
El tipo de estructura de almacenamiento utilizada y los métodos
de cosecha y suministro.
Debemos considerar detalles como la velocidad de cosecha, el contenido
de humedad, el tamaño de picado, y la compactación y distribución
del silaje, todos ejercen una gran influencia sobre el proceso de fermentación
y las pérdidas de almacenamiento. Para obtener fermentaciones eficientes
que garanticen un alimento más palatable y digestible, el contenido
de MS del material ensilado actúa frecuentemente como la principal
limitante de la conservación satisfactoria del forraje, con niveles
muy bajos se dificultará la compactación rápida de
la masa ensilada, actuando como obstáculo sobre el proceso de fermentación
y acidificación del material, diluyendo los ácidos formados
y extendiendo con ello el proceso fermentativo. El desarrollo de los microorganismos
aeróbicos que crecen sobre el forraje en los estadios tempranos
de la fermentación ocasionan un exceso de calor en el silo, por
lo tanto un ensilado rápido y un tapado adecuado lo más
pronto posible, permite excluir el aire presente.
En primer lugar, el comportamiento de las bacterias productoras de ácido
acético hace disminuir bruscamente el pH e incrementan la acidez
del silaje, al mismo tiempo las bacterias productoras de ácido
láctico se multiplican rápidamente y tienden a dominar la
fermentación. Estas bacterias disminuyen aún más
el pH en alrededor de 4, inhibiendo así el crecimiento microbiano
de bacterias formadoras de butírico, Clostridium y otras, lográndose
condiciones óptimas para la preservación del forraje.
Todos estos procesos llevan de una a tres semanas, dependiendo del cultivo
que va a ensilarse. En este momento, el contenido de ácido láctico
puede llegar a representar el 6% o más de la MS del silo. Un silaje
de calidad se logrará cuando el ácido láctico predomine
sobre el resto de los ácidos formados, debido a que la láctica
es la fermentación ácida más eficiente y la que disminuye
el pH del silo con mayor rapidez. Debemos considerar otros factores que
afectan la conservación de los forrajes ensilados: además
de la influencia del contenido de carbohidratos fermentables y proteínas,
que inciden de forma importante sobre la conservación y calidad
de los ensilados.
A) Madurez
y contenido de humedad del forraje
Las recomendaciones varían según los diferentes cultivos
a ensilar que mostramos en el siguiente cuadro:

Fuente: The
Phioner Forrage Manual.1990
Momento
de cosecha y humedad recomendadas para distintos cultivos.
A) Cuando
el cultivo a ensilar esta con una madurez óptima nos asegura el
suministro de azúcares fermentabas para las bacterias del silo
y el máximo valor nutritivo para la alimentación del ganado,
además de tener un gran impacto sobre la humedad en los cultivos
que no se preorean, como el maíz. Es esencial mantener una buena
humedad para lograr la fermentación bacteriana y que, además,
permita la fácil exclusión del oxígeno del silo durante
la confección.
B) Tamaño de picado del forraje: cuando el tamaño del picado
es más fino facilita el accionar microbiano sobre los carbohidratos
fermentables celulares del forraje y la compactación, siendo más
efectiva en comparación con el picado grueso o forrajes ensilados
sin picar. El tamaño del forraje picado más conveniente
esta entre 6 a 12 mm, dependiendo del cultivo y de la estructura de almacenamiento,
no obstante cabe considerar, que el tamaño del picado reduce su
importancia cuando se trata de ensilajes con bajo contenido de MS. Cuando
el picado es muy grande dificulta la compactación, permitiendo
que una mayor cantidad de oxígeno quede atrapado en la masa del
forraje, generando un incremento en la temperatura y en el desperdicio.
Picados demasiado finos pueden producir algunos trastornos en los animales,
como menor salivación, dificultades en la rumia y acidosis.
C) Llenado, compactado y sellado: debemos asegurarnos que el cultivo sea
cosechado y almacenado en el silo lo más rápido posible,
consiguiendo una pronta eliminación de aire de la masa ensilada,
para limitar el proceso de respiración inicial y evitar fermentaciones
aeróbicas putrefactivas del forraje, que derivan en pérdida
de material por descomposición. Lograr un compactado inmediatamente
cuando el material es almacenado en los silos bunker, haciendo uso de
las ruedas del tractor pues por su mayor peso por unidad me permite alcanzar
el objetivo.Con le fin de asegurar la preservación del silaje durante
mucho tiempo debemos aislarlo con un buen sistema de cobertura para protegerlo
de la luz y del agua. Los plásticos de buena calidad que están
en el mercado y sobre ellas se depositan neumáticos en desuso,
provee en general un adecuado sellado. Cuando el silaje se almacena en
bolsas, los problemas de llenado, compactado y sellado, prácticamente
no tienen relevancia.

El ensilaje
de forraje o grano húmedo en bolsas posibilita una óptima
fermentación con escasas pérdidas de nutrientes.
Tratamiento
del forraje para mejorar el ensilado
Existen procedimientos artificiales para acelerar el proceso de ensilado,
con la finalidad de conseguir una mejor y más rápida conservación
ácida del material. Dentro de las técnicas empleadas se
encuentran el premarchitamiento y el uso de aditivos.
A) Premarchitamiento: con el objeto de conseguir su deshidratación
parcial, se corta y mantiene el forraje extendido sobre el suelo durante
algunas horas, luego se recolecta y ensila. La reducción del agua
contenida en los forrajes muy húmedos, contribuirá a obtener
una fermentación más favorable y pérdidas menores
de materia seca en el silo, mejorando en la mayoría de los casos
su valor nutritivo. En la etapa de deshidratación a campo cuando
las condiciones climáticas son muy favorables para el secado se
podría elevar el contenido de materia seca del material a niveles
muy altos en corto tiempo, o por el contrario, las condiciones de alta
humedad o precipitaciones aumentan las pérdidas de nutrientes por
respiración y fermentación.La contaminación del forraje
con tierra puede producir en el preoreo, un aumento en el contenido de
cenizas del ensilado, con los consecuentes efectos negativos sobre su
preservación y la productividad animal.
B) Aditivos: el agregado de algunos productos al forraje en el momento
de su descarga en el silo es una alternativa que mejoran las condiciones
de fermentación y conservación. En consecuencia, es conveniente
que la concentración de carbohidratos solubles en estos casos sea
alta. Una deficiencia en tal sentido puede corregirse, en parte, a través
del uso de aditivos. La sal común (cloruro de sodio) no debe ser
empleada en la preparación de ensilajes, debido a que ejercerá
una acción contraria a la preservación ácida del
forraje.
Pérdidas
del ensilado.
Entre la cosecha del forraje y su utilización como silaje en la
alimentación del ganado ocurren pérdidas que son variables
y dependen de diversos factores. Se las puede clasificar en:
A) Pérdida de campo: al cosechar mecánicamente la pastura,
pequeñas partículas de forraje pueden quedar en el suelo.
Por otra parte, si se procede al preoreo del forraje, intervienen tres
tipos de pérdidas: mecánicas; bioquímicas y de lavado
o lixiviación (producida por la lluvia, por lixiviación
de los nutrientes solubles del forraje).
B) Pérdidas de oxidación: respiración a base de oxígeno
atrapado en la masa
Descomposición del material por ingreso de aire
Acción del aire sobre el ensilaje ya expuesto, después
de abrirlo. Entre las pérdidas oxidativas, la descomposición
del material por entrada de aire en los contornos del silo es cuantitativamente
la más importante en la mayoría de los casos.
C) Pérdidas fermentativas: el nivel de las pérdidas fermentativas
van del 1 al 10%, siendo en la mayoría de los casos entre el 3
y el 5%.
D) Pérdidas de lixiviación: las pérdidas por eliminación
de líquido dependen del contenido de humedad del forraje ensilado,
el grado de compactación, el tipo de silo y el tratamiento previo
del forraje.
Cabe destacar que el líquido lixiviado arrastra nutrientes de alta
calidad, por ello, en términos nutricionales las pérdidas
son muy importantes. Las pérdidas por fermentación, respiración
y lixiviación en forrajes muy húmedos pueden reducirse a
través del premarchitamiento. Como resumen, se puede decir que
las causas que contribuyen a producir pérdidas dependen de una
serie de factores inherentes al forraje ensilado, la flora microbiana
participante, el clima y la tecnología aplicada en la confección
y utilización del ensilaje.
Silaje
de maíz
El material por excelencia para hacer silo y uno de los forrajes más
importantes en el mundo es el maíz. Su utilización se basa
en los siguientes aspectos:
Rendimientos de MS por ha altos y un alimento con buen valor energético
o alta palatabilidad
Debido a que posee buenas características para ser ensilado
no requiere preoreo, utilizando el corte directo.
Bajos costos de almacenamiento.
Cuando se lo utiliza como único alimento, el silaje de maíz
presenta ciertas limitantes. El silaje de maíz es un forraje de
alta energía, pero deficiente en el suministro de proteína
bruta (PB) y minerales (esencialmente calcio). Con lo cual requiere una
suplementación estratégica cuando se provee a los animales.
Composición de la planta: dependiendo del híbrido usado,
la composición de las plantas cosechadas varía, en diferentes
rangos de MS:

Fuente: The
Pionneer Forage Manual. 1990
Composición
de la planta en híbridos cosechados para silaje de maíz
El grano
es la que contiene más energía digestible, seguida por las
hojas, chalas, marlo y tallos. El contenido de nutrientes puede tener
un significativo rango de variación en el silaje de maíz
como se muestra en el cuadro siguiente:

Las pautas
de manejo que permiten maximizar los beneficios a obtener con silaje de
maíz sobre la calidad y cantidad de cultivo son las siguientes:
Híbrido seleccionado:
Rendimiento del material cosechado
Contenido de grano al momento de la cosecha
Digestibilidad o contenido de FDA del silaje.
El rendimiento puede estar influenciado en gran medida por el híbrido
elegido, que debe seleccionarse teniendo en cuenta el ciclo más
apropiado para la zona. El contenido de grano puede variar significativamente,
por diferencias genéticas entre híbridos de igual ciclo.
Es muy importante tener en cuenta la relación entre el contenido
de granos y la calidad del resto de la planta, desde este punto de vista,
el mayor contenido de grano es deseable siempre y cuando compense la caída
de calidad del resto de la planta. El valor nutritivo del material mejora
a medida que aumenta el contenido de grano, hasta que éste representa
un 30% de la MS total, una mayor lignificación del tallo puede
reducir o contrarrestar el beneficio de un mayor nivel de grano de la
planta. Es importante programar la siembra si la superficie de maíz
a cosechar es importante, debiendo sembrar materiales de diferente ciclo
o hacerlo en forma escalonada en distintas fechas, para mantener un estado
de madurez similar durante todo el período de cosecha.
Las características ideales del híbrido para silaje son:
Capacidad de producir altos rendimientos de un forraje de calidad
Capacidad de lograr un porcentaje de grano por encima del 40%
No deben producirse caídas de espigas al momento de la cosecha
La planta debe permanecer verde el mayor tiempo posible
Resistencia al vuelco
Buena digestibilidad del resto de la planta
Densidad de plantas
La densidad de plantas para el silaje de maíz puede incrementarse
entre un 10 y un 15% por sobre la recomendada para la cosecha de grano.
Fertilización
El nivel de fertilización debe ser el adecuado, teniendo en cuenta
el rendimiento que se desea obtener y ajustado por factores como la época
de aplicación, el tipo de suelo, los abonos que han sido incorporados
al suelo y la densidad de siembra.
Madurez a cosecha
Afecta la calidad del silaje de maíz, dado que influye sobre el
contenido de humedad, grano y sobre la digestibilidad del resto de la
planta. El estado de madurez del maíz para silaje puede ser determinado
por medio de la localización de la línea de leche. Esta
es la interfase entre la porción líquida y sólida
del grano (Fig. 8). A medida que el maíz madura, la línea
de leche se mueve hacia la parte inferior del grano.

Sección
transversal de la mitad superior de una espiga de maíz mostrando
el desarrollo de la línea de leche.
No siempre
es conveniente utilizar el criterio de la línea de leche del grano
para elegir el momento de hacer el silo, sino que el estado ideal sería
aquel que permita al híbrido acumular la máxima cantidad
de MS digestible, considerando la planta total, pero con un nivel de digestibilidad
aceptable para ser utilizado en animales de altos requerimientos.
Manejo durante la cosecha
La calidad del silaje de maíz será óptima si se permite
el llenado del grano entre 1/2-2/3 línea de leche y la humedad
de la planta entera está en un rango de 65 a 70%, este estado ofrece
un mayor compromiso entre el contenido de grano, el contenido de azúcar
y la digestibilidad del resto de la planta. Estudios con animales indican
que el consumo óptimo de silaje de maíz también se
logra en ese estado de madurez. Cuando se almacena el silaje de maíz
en silo vertical o embolsado, la humedad recomendable es de 65% de humedad.
Debemos hacer el seguimiento del estado de madurez y el contenido de humedad
de las plantas de maíz antes de comenzar la cosecha.
Manejo durante el almacenamiento
Una vez que el contenido de humedad y la madurez han sido determinados
para definir el momento de cosecha, los principales pasos a tener en cuenta
son:
Cosechar el cultivo tan rápido como sea posible
Evitar la formación de efluentes
Almacenar y compactar el silaje de maíz tratando de excluir
la mayor cantidad posible de oxígeno.
Estos pasos asegurarán una rápida y eficiente fermentación,
con pérdidas mínimas durante el ensilado, almacenamiento
y suministro.
Silaje
de sorgo
El sorgo
granífero se ha convertido en una alternativa a considerar en aquellas
regiones donde el maíz no puede expresar su potencial de producción.
No obstante, es escasa la información relacionada con el comportamiento
para ensilado de sorgos graníferos con alta producción de
grano. La producción de MS se incremento en alrededor del 30% cuando
el corte se efectuó al estado medio o al estado tardío.
El aporte de los distintos componentes del rendimiento presentó
una clara tendencia a una disminución del tallo y de la hoja y
a un aumento de la panoja con el avance del estado de madurez del cultivo.
El análisis de la información del valor nutritivo de la
planta y de los silajes manifiesta una tendencia al aumento de la calidad
con el avance de la madurez. No ocurre lo mismo cuando se analizan sorgos
forrajeros en distintos estados, pues el aporte de grano es mínimo
en la producción total. Los sorgos forrajeros son otra alternativa
para ensilar, debido a su reconocida adaptación a condiciones edafoclimáticas
limitantes y su elevada producción de forraje.
Silaje
de alfalfa
Las leguminosas
su principal limitante es la baja concentración de azúcares
y su alto contenido de proteínas y cationes. Estas dos características
dificultan un rápido descenso del pH y la estabilización
del silo. De esta manera se generan importantes pérdidas respecto
de la calidad original del forraje por que se prolonga la fermentación
y se consumen en el proceso proteínas, hidratos de carbono, además
de las pérdidas que por efluentes pudieran producirse. Para lograr
una buena conservación, se utilizan estrategias complementarias,
tales como el preoreo y/o la incorporación de aditivos al material
a ensilar. En el caso del secado del material antes de la realización
del ensilado, se obtiene la ventaja adicional del acarreo de menor cantidad
de material del campo al silo. Las ventajas de esta forma de conservación
con respecto a la henificación se relacionan con una menor pérdida
de hojas entre corte y ensilado, escasas pérdidas de nutrientes
por respiración y menor dependencia de los factores climáticos
adversos, dada la menor necesidad de exposición del forraje a los
mismos.
Silaje
de granos con alta humedad
Actualmente
se han incorporado el ensilado de granos (maíz o sorgo) con alta
humedad como una técnica de conservación de forraje a los
sistemas de producción ganaderos, en la necesidad de aumentar las
posibilidades de tener disponible alimento de alto valor nutritivo, recientemente.
Presenta ventajas muy importantes en relación con el grano seco
que pasamos a describir:
Desocupación anticipada de los lotes
Disminución de las pérdidas de cosecha
Eliminación del gasto de secado, fletes, etc.
Desde el punto de vista del valor nutritivo, no existen prácticamente
diferencias entre el grano ensilado con alta humedad y el seco. El cultivo
debe cosecharse cuando el grano alcanza la madurez fisiológica
(por ejemplo, en maíz, grano punta negra) y el contenido de humedad
se encuentra entre el 22 y el 35%, siendo el óptimo el 28%, en
ese estado, la cantidad de nutrientes del grano es máxima y las
condiciones para su preservación son excelentes. El grano húmedo
puede almacenarse entero o quebrado/molido. El quebrado puede realizarse
con una moledora de granos o una máquina especial para ensilado
de grano húmedo, que posee una pequeña tolva de recepción
y dos rodillos moledores. Los granos quebrados se ordenan mejor dentro
del silo disminuyendo la cantidad de oxígeno y el volumen del material
a ensilar.
Almacenamiento
Existen dos métodos de almacenamiento para granos de alta humedad:
En silos: si bien la técnica es conocida no es de uso muy
común.
En bolsas: El avance en la tecnología hace de este sistema
el de mayor uso.
Existen en el mercado máquinas de diversas marcas, que posibilitan
almacenar forraje o el grano en bolsas plásticas, siendo en este
sistema las pérdidas mínimas (menores al 5%) y las condiciones
para la fermentación óptimas. La extracción y suministro
puede ser manual o mecánica, dentro de esta última, las
más difundidas son la pala frontal y el elevador a tornillo sinfín
(chimango). La forma de proveerlo a los animales es en comederos de diferentes
tipos como las gomas de tractor, comederos de plástico, comederos
media caña, tambores de 200lts cortados al medio de chapa o plástico,
comederos de bolsa con boyero o directamente en el suelo. La utilización
de aditivos en granos húmedos enteros para lograr una buena conservación
deberá tratarse con conservantes (ácidos orgánicos
o amoníaco).
El ensilado de granos húmedos quebrados tiene ventajas que son:
Disminución de las pérdidas del silaje
Puede almacenarse fácilmente en depósitos temporarios
El grano tratado puede ser transportado
Las mayores desventajas de los tratamientos con ácidos son:
El grano no puede ser destinado al consumo humano
El grano no puede ser utilizado como semilla
Los ácidos corroen las estructuras de almacenamiento construidas
en metal u hormigón
Alto costo de los ácidos orgánicos
Preservación con urea
la acción de este producto se ejerce a través de su transformación
en amonio (aumenta el pH a 8-9), con lo cual inhibe el desarrollo fúngico
y el calentamiento de la masa ensilada.
Valor nutritivo de los granos con alta humedad
La información a nivel mundial indica que no existen diferencias
significativas en el consumo total de MS, producción de leche y
porcentaje de grasa butirosa cuando las vacas son suplementadas con grano
de maíz preservado de distintas maneras (seco, húmedo o
tratado con ácido).
Calidad
de las reservas forrajeras y su influencia en la respuesta animal
La respuesta
animal guarda una relación directa a la calidad del forraje conservado
suministrado a los animales. Debemos considerar la calidad del forraje
en base a su tenor proteico, tenor energético, contenido mineral,
y conviene revisar la importancia relativa que tiene en cada caso los
parámetros que comúnmente se utilizan suministrar una determinada
cantidad de alimento para el consumo de los animales. El silo es una reserva
forrajera de alto valor energético, que puede suministrarse solo,
con alguna corrección en su contenido proteico, o puede usarse
para mejorar dietas desbalanceadas, como las pasturas en base alfalfa
y los verdeos, durante el otoño. El rol clave que juegan los forrajes
conservados en la intensificación de los sistemas de invernada
no esta en discusión.
Cuando las exigencias de los sistemas más intensivos de invernada
demandan cantidad y calidad de alimento en todos sus ciclos, ahí
se da una mayor participación del uso de los forrajes conservados
en la alimentación de los novillos. Estos esquemas requieren altos
niveles de productividad y ciclos cortos, de no más de 12 meses.
Para ello es necesario contar con una provisión de forraje adecuada
en cantidad, como para mantener altas cargas y, a la vez, deben ser de
excelente calidad, para lograr ganancias individuales acordes con la duración
del ciclo buscada. Los forrajes conservados, confeccionados oportunamente
y con la alta tecnología hoy disponible, nos permiten disponer
de reservas paro los sistemas de invernada, permitiendo mayor flexibilidad
en los ingresos de los animales y además manejar costos en la alimentación
que son inferiores a otras alternativas cuyo impacto es muy importante
sobre la productividad de carne.
Bibliografía consultada:
Néstor J. Latimori y Andrés Kloster. Invernada bovina en
zonas mixtas. 2 Edición ampliada Ediciones INTA, EEA Marcos Juárez.
- Alimentación de vacuno para carne, Ed Acribia J.K. Matsushima
- Alimentación
práctica de bovinos, Ediciones Mundi-Prensa versión española
- Ma Jesús Fraga Fernandez-Cuevas
- Los minerales
en la nutrición del ganado - Ed Acribia Eric Underwood
- La Alfalfa
en la Argentina - Subprograma alfalfa - INTA-Edición Edgardo H
Hijazo/ Adriana Navarro
- Estrategias
de alimentación para vacas lecheras de alta producción -
AGT Editor,SD W.H. Broster/Henry Swan
- Alimentación
y Nutrición del Ganado Vacuno para Carne - Ed. Acribia Tilden Wayne
Perry
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