19 de Diciembre de 2006
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 Manual Ganadero Rosenbusch - Capítulo 5 por el Dr. Martin Navarro
NUTRICIÓN Y ALIMENTACIÓN DE LOS BOVINOS
FORRAJES INVERNALES

La producción de forraje fresco invernal de las pasturas polifítica consociadas es uno de los obstáculos más importantes que deben superarse mediante una adecuada planificación forrajera. La creciente utilización de cultivares de alfalfa sin latencia y la confección de reservas a partir de los excedentes de primavera han contribuido decisivamente a reducir pero no a solucionar el clásico bache estacional de oferta de forraje.

Esta dependencia de recursos forrajeros estaciónales, tiene una importancia en los sistemas productivos de las diferentes zonas del país.
Sabemos que los planteos de alta producción tienen requerimientos altos y constantes durante el invierno y necesitan de la inclusión de verdeos estaciónales en sus cadenas forrajeras para mantener elevados niveles de producción individual.

Entre los cultivos forrajeros con mejores posibilidades para adecuarse a estas condiciones, se encuentran los cereales de invierno, siendo la avena y el centeno las especies de mayor importancia. Por otro lado el triticale, gracias al aporte que hacen los nuevos cultivares con mayor aptitud forrajera, ha adquirido importancia en los planteos de las cadenas forrajeras.

La utilización de verdeos invernales me permite un aumento de la receptividad invernal, llegando a la primavera con una mayor dotación de animales, requisito básico para una mejor eficiencia de cosecha de los recursos perennes de la cadena de pastoreo. Los cereales forrajeros en general y la avena en particular, presentan marcadas diferencias de oferta de forraje entre el crecimiento inicial y los rebrotes sucesivos, correspondiendo al primero hasta cerca del 50 % de la producción total del ciclo. El manejo del pastoreo es la herramienta que permite hacer una distribución favorable de la oferta de forraje de los verdeos invernales de acuerdo al requerimiento animal.

Por otro lado, el alto costo de implantación de los recursos forrajeros estaciónales, en relación al período de utilización, nos lleva a considerar su integración estratégica en la cadena forrajera no como una solución puntual del problema, sino analizando además el impacto físico y económico que esta práctica produce sobre el sistema de producción.

Por esta razón para maximizar el aporte de forraje al sistema se debe elegir bien la especie y el cultivar, teniendo en cuenta, no solo el rendimiento total de forraje sino también la curva de producción, las necesidades del establecimiento y las condiciones edafoclimáticas de la zona. El raigrás anual ha adquirido importancia como verdeo de invierno, especialmente en sistemas productivos que demandan alta calidad nutricional de forraje. El crecimiento inicial es más lento que el de la mayoría de los cereales forrajeros pero esto se ve compensado con un período de utilización más prolongado, que se extiende hasta mediados de primavera. Esto puede ser ventajoso para establecimientos cuyas praderas no se hayan recuperado totalmente del invierno o bien como una alternativa en el control del meteorismo.

Además del rendimiento total de forraje, parámetro fuertemente determinante en la elección de un cultivar, se deben valorar otros aspectos como la distribución y calidad del forraje, el hábito de crecimiento, la capacidad de rebrote y tolerancia a plagas, heladas y enfermedades cuando se toman la decisión de que verdeo incorporamos a la cadena forrajera de nuestro establecimiento.

Especies y cultivares: La amplia variedad de cultivares de diferentes especies de verdeos de invierno, seguramente nos permitirá seleccionar aquellas que cumplan con las exigencias de la cada cadena forrajera, logrando verdeos de elevado rendimiento de forraje que a la vez otorguen estabilidad a la oferta forrajera de cada sistema productivo.

Rendimiento de forraje: En los Cuadros que siguen podemos observar los valores de producción de forraje de los ciclos 2000, 2001 y 2002 para los cultivares de avena, centeno, triticale, y raigrás anual respectivamente

AVENA
La avena es la especie de mayor difusión en el país, ocupando una superficie de más de 2.800.000 has, siendo a la vez la de mayor renovación varietal. La plasticidad en la utilización, que permite el pastoreo directo aun en estado de panojamiento, la posibilidad de henificación o el destino del grano para la industria alimenticia son cualidades que determinaron su preferencia por parte de los productores. En los cultivares de esta especie la mayor diferencia está dada por la rapidez del crecimiento inicial, que en gran medida condiciona la oportunidad del primer aprovechamiento y la curva de producción total de forraje.

Podemos diferenciar dos grandes grupos, uno integrado por cultivares de porte más bien erecto y de rápido crecimiento inicial, con abundante acumulación de forraje en el primer aprovechamiento, como Tambera FA, Boyera FA, Máxima INTA, INIA Tucana, Don Víctor INTA, INIA Polaris, Rocío INTA y Gigante Tranqueña. Estos materiales son ideales para ser usados como iniciadores de un encadenamiento de verdeos de invierno.

Al otro grupo lo integran Bonaerense Payé, Buck Epecuén, Cristal INTA, Suregrain, Millauquén INTA, Pilar INTA, Bonaerense INTA Calen, Pionera FA., Bonaerense INTA Maja, Aurora INTA, Soberana, Milagros INTA y Bonaerense INTA Canai. Estos son cultivares de porte vegetativo semirrastrero, con moderado crecimiento inicial y buen rebrote lo que asegura mayor estabilidad en la curva de producción. Los cultivares de avena presentan poca tolerancia al frío y alta susceptibilidad a las royas. Hoy el mercado ofrece materiales como Máxima INTA, INIA Tucana e INIA Polaris con alta resistencia a esta enfermedad. Por su parte Cristal INTA, Pilar INTA y especialmente Millauquén INTA, son cultivares de muy buena tolerancia a las bajas temperaturas. El nuevo cultivar Rocío INTA presenta una alta resistencia al ataque del pulgón verde de los cereales.


Avena. Producción de forraje (kg/MS/ha)

En la Figura 1 puede observarse la producción de forraje en tres cortes para cultivares de avena de ambos grupos, promedio de cuatro años. Resulta notoria la mejor distribución del forraje en los cultivares de ciclo largo, acentuando la producción en el segundo y tercer aprovechamiento.

Figura 1:

CENTENO
El centeno es la otra especie de importancia, fundamentalmente por su adaptación a la zona semiárida pampeana. Crece bien en suelos livianos a franco-arenosos, aceptando lotes de baja fertilidad mejor que otras especies de cereales forrajeros. Posee un sistema radicular bien desarrollado, pudiendo obtener agua en profundidad, lo que sumado a la tolerancia al frío lo convierte en un cereal algo rústico, soportando mejor las sequías prolongadas. Por su rápida tendencia a encañar tiene una pérdida de calidad y han hecho que el mismo sea desplazado de algunas zonas. En esta especie, teniendo en cuenta el crecimiento inicial, también se pueden diferenciar dos grupos. Los de porte erecto y crecimiento inicial rápido son Manfredi Suquía, Berexine, Lisandro INTA, Don Enrique INTA, Choiqué INTA y Trenelense INTA. la capacidad de rebrote es un tanto deficiente.

Un segundo grupo de cultivares, de porte semirrastrero y crecimiento inicial moderado merecen destacarse porque además de una buena producción total tienen una adecuada curva de entrega del forraje. Estos son Don Guillermo INTA, Tetrabal INTA, Quehué INTA, Don Luís INTA, Naicó INTA y Koolgrazer siendo este último el de porte más rastrero y ciclo vegetativo más largo. A diferencia de los materiales del grupo anterior, éstos últimos, favorecidos por el porte semirrastrero y la mejor estructura de planta, presentan mayor capacidad de recuperación entregando forraje de mayor calidad en el segundo y tercer pastoreo. En la figura 2 se observa la distribución del forraje de los cultivares de centeno de ciclo largo y corto, promedio de 4 años.

Figura 2:


Centeno. Producción de forraje (kg/MS/ha)

TRITICALE
El triticale es un cereal sintético, relativamente nuevo, producto del cruzamiento de trigo y centeno. Prospera bien en suelos sueltos, soportando condiciones climáticas algo adversas, semejante al centeno pero con forraje de calidad superior. Existen en el mercado un grupo de cultivares de excelente aptitud forrajera, tal es el caso de Genú UNRC, Quiñé UNRC, Yagán INTA, Tehuelche INTA, Tizné UNRC y Ñinca UNRC. Estos materiales cumplen muy bien con las exigencias de un verdeo de invierno ya que tienen alta producción de forraje de calidad y largo período de aprovechamiento.

En la figura 3 puede observarse las curvas de producción de cultivares de triticale de distinto ciclo.

Triticale. Producción de forraje (kg MS/ha).

CEBADA

La cebada forrajera, es una especie de uso muy importante en lotes con ciertas limitaciones en los suelos por salinidad o pH inadecuados. Los principales exponentes de la especie son Uñaiché INTA, Alicia INTA y Melipal INTA, cultivares de buen comportamiento y alta producción de forraje. Otros como Negra Manfredi, Oliveros Litoral y Anguilense INTA son de inferior producción y menos usados. Mariana INTA, cultivar de reciente inscripción, tiene como característica sobresaliente una alta producción de granos.

En cuanto al raigrás anual con sus diferentes requerimientos de frío para florecer y reproducirse, es una alternativa a tener en cuenta la hora de definir verdeos de invierno. Si bien es arriesgado generalizar teniendo en cuenta la combinación de características que puede darse en cada cultivar, podemos decir que su comportamiento satisface las expectativas en cuanto a producción de forraje. Responden muy bien a la fertilización nitrogenada y se adaptan perfectamente al pastoreo intensivo con la ayuda del alambrado eléctrico.

Cultivares como Bill, Tetragold, Barturbo, Barspirit, Barwoltra, Tama, Dominó, Zorro, Pollanum II, Winter Star, Feast II, Grandeza y Hércules,Eclipse, INIA Cetus, La Estanzuela 284, Florida, Pogrow, Cruzader y Ribeye, son algunos de los cultivares ofrecidos en el mercado de semilla.

Implantación
Se debe considerar que los cereales forrajeros, tienen una curva de entrega de forraje, de gran concentración de su producción en el primer aprovechamiento, se hace imperioso corregir esto con siembras escalonadas o, mejor aún, realizando un encadenamiento con materiales de distinta velocidad de crecimiento inicial. En cuanto al tipo de técnica para la siembra, las alternativas son varias: convencional o tradicional, labranza reducida, siembra aérea y siembra directa.

Época y Densidad de Siembra:
En general la oportuna época de siembra como así también la correcta densidad de plantas son muy importantes para lograr altos volúmenes de forraje, dependiendo en parte de la especie y el cultivar elegido. Atrasos en la implantación con relación al momento óptimo para cada zona, demoran el inicio del primer pastoreo, modificando a su vez la curva de entrega del forraje. A modo de ejemplo, un verdeo sembrado tardíamente (mediados de Abril), alcanzar el estado de aprovechamiento 60 días después que aquel que fuera implantado a mediados de Marzo. Igualmente importante es considerar la densidad de plantas a lograr teniendo en cuenta el ambiente, la especie y el cultivar elegido.

De acuerdo a la una zona con 180 a 250 plantas por m2 podemos estar satisfechos, pero no son convenientes recomendaciones rígidas, debiendo compatibilizarse la densidad con la aptitud del suelo, fertilidad y agua acumulada, como también con la especie, cultivar y calidad de semilla. Conociendo el peso de 1000 granos de la variedad elegida y su valor cultural (poder germinativo x pureza), se puede determinar la cantidad de semilla necesaria para obtener la densidad de plantas predeterminada, aplicando la fórmula:

         Nº plantas/m2 x peso 1000 semillas (g)
Kg/ha = ---------------------------------------------------------------
Valor cultural (%)

Fertilización nitrogenada:
En los sistemas agrícolas-ganaderos, por lo general a los verdeos se le asignan lotes empobrecidos, sucediendo en la rotación a cultivos estivales. En estos casos la fertilización nitrogenada puede justificarse por la condición del lote o cuando el objetivo es aumentar considerablemente la producción de forraje. Una adecuada nutrición nitrogenada es un factor determinante en la productividad de los cereales forrajeros, siempre que la disponibilidad de agua y de otros nutrientes no sea limitante. La fertilización nitrogenada produce un aumento de forraje, que debe ser recolectado con eficiencia para que justifique la inversión.

Aprovechamiento:
Se debe prestar especial atención al estado fenológico en el primer pastoreo, realizando con la planta en pleno macollaje, evitando hacerlo cuando algún nudo del tallo sea palpable, especialmente en los materiales de porte vegetativo más erecto y definidos como de rápido crecimiento inicial y el correcto aprovechamiento del forraje producido es seguramente el más importante. Teniendo en cuenta el alto costo relativo de producción de MS por unidad de superficie, definir el ritmo de engorde esperado de los animales puede ser de gran utilidad para presupuestar la superficie destinada a verdeos.

Si por alguna razón el pastoreo se posterga demasiado, el perjuicio sobre el rebrote se puede reducirse dejando mayor volumen de rastrojo, con esto se evita que los tallos sean seccionados por debajo del ápice de crecimiento. También habrá que tener en cuenta que, la condición de forraje poco "sazonado" sumado a la alta producción en este período, puede determinar una baja eficiencia de cosecha del pasto con altas pérdidas por pisoteo esto nos lleva a prestar especial atención al manejo de la carga animal y al tiempo de permanencia en cada franja. En cuanto al período de descanso entre pastoreos, éste depende de la especie, cultivar, remanente del pastoreo anterior y condiciones climáticas no debe ser inferior a 45 - 50 días.

Debemos tener en claro que el conjunto de decisiones que comprenden la planificación de la superficie destinada a verdeo, la elección de la especie y cultivar, una correcta implantación y una utilización eficiente del forraje producido, depende el éxito técnico-económico de la inclusión del verdeo en la cadena forrajera

VERDEOS DE VERANO
Si tenemos en cuenta que en muchos planteos de invernada se basan en niveles de suplementación con grano, durante los meses de invierno por no alcanzar los animales el peso de venta en un planteo netamente pastoril, por ser la oferta forrajera escasa, no es difícil imaginar que debemos incorporar a nuestra cadena forrajera fusibles que nos aporten la cantidad y calidad de nutrientes que permitan las ganancias de peso para terminar los animales sin la necesidad de aportes de grano. Es probable entonces que para mejorar la oferta forrajera debamos incorporar la siembra de verdeos de verano para cubrir baches de producción de las pasturas. Dentro de este contexto la incorporación del sorgo forrajero, maíces, moha, sojas de pastoreo y mijos serían las alternativas que tenemos como fusibles.

SORGO FORRAJERO
Dentro del mercado tenemos una amplia variedad de sorgos forrajeros que se adaptan a diferentes zonas para la producción de forrajes de calidad ya sea para el consumo directo o la confección de silos. El sorgo tiene características que permiten que sea cultivado en zonas sub-húmedas y semiáridas, con un muy buen aprovechamiento del agua, con una eficiencia en el aprovechamiento de la irradiación, en condiciones de altas temperaturas y con una capacidad de fotosíntesis importante, con lo cual nos aseguramos una producción de forraje importante.

Implantación:
La época de siembra de este verdeo está condicionada por la temperatura del suelo que debe estar en un rango de 17-18º C tomada durante tres días seguidos en el mismo horario, esto hará quede acuerdo a la región será la fecha de siembra que en líneas generales se hace a mediados de noviembre. Debemos tener en cuenta el periodo de libre de heladas. Además se debe considerar el hibrido utilizado por los ciclos, que se marcan desde la germinación hasta la floración. La densidad de siembra depende del hibrido que utilicemos, pero podemos estimar entre 13 y 18 kg. de semilla por hectárea a una profundidad de 2-3 cm para suelos francos a franco-arcillosos. Si el destino del cultivo es pastoreo directo, se aconseja sembrar en líneas distanciadas a no menos de 45 cm entre sí y en la dirección de las aguadas, para disminuir el daño por pisoteo.

El tipo de labranza será el que el suelo demande de acuerdo a la zona y a la rotación de los potreros del establecimiento. En el caso que el cultivo vaya a ser destinado a reserva forrajera (rollo, silo), se incrementará la densidad de siembra un 30-50 % y se sembrará a 15-30 cm entre líneas para obtener tallos más finos y mayor número por unidad de superficie.

Manejo del pastoreo:
En general se calcula sembrar una hectárea de sorgo forrajero cada 5-8 novillos, esto permite manejar altas cargas instantáneas en pleno verano. El momento óptimo de aprovechamiento para el primer pastoreo es a los 50 a 60 días de la implantación, asegurándonos de que la altura del mismo haya superado los 60 cm para evitar las intoxicaciones. Si se demora para el primer pastoreo, si bien esto conduce a una mayor acumulación de forraje, pero se produce una importante disminución de su calidad y una demora en el rebrote. Después del primer pastoreo es conveniente realizar un corte de limpieza para favorecer un rebrote homogéneo y de mejor calidad forrajera.

De acuerdo a las condiciones climáticas se podrá tener uno o dos pastoreos más que se realizarán, por lo común, entre marzo y abril, antes de la ocurrencia de las primeras heladas. La producción de forraje fluctúa entre 8 y 12 toneladas de materia seca (MS) por hectárea, con una calidad media de 55-65 % de digestibilidad y 10-14 % de proteína bruta. El manejo del sorgo forrajero por su gran disponibilidad de forraje, debe ser manejado en parcelas con alambrado electrificado y altas cargas animales.

Reservas forrajeras:
En el caso de destinar el sorgo a la confección de rollos, el momento adecuado de corte es el de emergencia de la panoja. En ese momento se conjugan un alto rendimiento de materia seca por hectárea con una aceptable calidad forrajera. Es imprescindible utilizar segadoras-cortadoras con acondicionador de forraje para acelerar y uniformar el secado de tallos y hojas en la andana. Cuando el forraje en la andana alcanza 18-20 % de humedad debe ser enrollado, tomando muy en cuenta que la arrolladora debe trabajar con presión en la cámara de compactación (100 lb/cm2). Existen en el mercado algunos materiales disponibles que se pueden adaptar perfectamente a nuestros plantes productivos. La elección del cultivar estará acompañada por el asesoramiento agronómico necesario para implantar el que más se adapte a la zona en cuestión.

Soja para pastorear:
La baja calidad de los forrajes conjuntamente con la calidad que limita el aporte proteico a la ración de los animales, se transforma en una limitante cuando se debe incorporar los recursos forrajeros. Cuando las condiciones climáticas y de suelo se acentúan y el aporte de las alfalfas no es el más importante, se nos presenta la posibilidad de utilizar la soja como un pastoreo alternativo.

El INTA de Rafaela ha generado información sobre la utilización de esta cultivar y presento resultados sobre el comportamiento de la soja bajo pastoreo y de la influencia de distintos manejos sobre la producción de forraje y su valor nutritivo. Se recomienda utilizar un cultivar de grupo de maduración 7 sembrado en líneas a 35 cm, a una densidad de 70 kg/ha. El sistema de pastoreó en franjas que permite el rebrote y el mejor aprovechamiento. La altura para el inicio del pastoreo y su intensidad en la utilización de hojas influyen sobre la producción de MS. Las mayores producciones se logran cuando el pastoreo se inicia a una altura de alrededor de 45 cm y con la más baja utilización de hojas.

Recomendaciones
Se deberían usar los genotipos de ciclo largo (Grupo 7 - 8) que son los que permiten un mayor período de utilización o aquellos que mayor volumen de biomasa brindan en la región. Sembrarlos a 35 cm entre surcos para lograr tallos finos y de mayor calidad. Una vez pastoreados, dejarlos tal cual (no desmalezar) ya que el rebrote se produce de las yemas ubicadas en el tallo.

Otros aspectos favorables:
Es un cultivo relativamente barato. Deja un suelo limpio y en buenas condiciones para la siembra de pasturas. Debido especialmente al uso de variedades RG. El número de pastoreos varió entre períodos y tratamientos: se logró el mayor número en el de 45 cm de altura - baja utilización de hojas. En todos los aprovechamientos los valores más altos de PB se registraron en las fracciones hojas y vainas y los más bajos en el tallo, en los dos períodos analizados.

Mijo Perenne (Panicum coloratum)
Es una gramínea perenne de crecimiento primavera estival, nativa del continente africano que se adapta perfectamente a zonas de clima templado a cálidos. Alcanza una altura de 80/90 cm y presenta hojas de color verde a verde azulado d un largo de 30 cm. Sus panojas son abiertas con una longitud de 6 a 25 cm, con espiguillas verdes de una longitud de 2,5 a 3 mm. Presenta glumas pequeñas y redondeadas. Su crecimiento se manifiesta en primavera verano y no es afectado por las heladas tardías, continuando su crecimiento en otoño.

La siembra se puede realizar en octubre hasta fines de diciembre, siendo la densidad de 3 kg. por ha. Se resiembra en años consecutivos con lo cual se logra un stand de plantas adecuado por este mecanismo. La profundidad de siembra adecuada es de 1 a 2 cm. El manejo para el primer año de implantación n aporta mucho volumen de forraje, con lo cual sería importante hacer un pastoreo liviano durante las primeras comidas hasta alcanzar una buena cobertura. En las comidas posteriores se debe considerar una altura de 30 cm respetando la ley del puño para su comida. Es recomendable alta cargas durante periodos cortos.

Mijo (Panicum milaceum)

Planta cespitosa de cañas erguidas de hasta 0,8 cm de altura, moderadamente macolladora, de ciclo anual. Su sistema radicular es homorrizo. Su forraje es verde claro con vainas muy pubescentes. La inflorescencia es en panoja laxa, inclinada de hasta 30 cm de longitud. Estas dos gramíneas son utilizadas por los productores para cubrir baches en sus cadenas forrajeras cuando decae la producción de las pasturas consociadas, además de cubrir las necesidades de rollos. Para la confección de rollos se debe alcanzar el estadío de panojamiento en donde la calidad y el rendimiento en materia seca son óptimos. No tiene sentido dejar semillar a estos cultivos pues se desgranan con facilidad durante su permanencia en la andana y su posterior arrollado, disminuyendo además la calidad del rollo.

Moha (Setaria italica)

Su crecimiento es el de una planta cespitosa con cañas muy erguidas, de aproximadamente 1 m de altura, con un macollaje moderado. Es un cultivo anual, con un sistema radicular homorrizo, con follaje de color verde claro, Presenta vainas glabras, no posee aurículas y con lígula pestañosa. Sus laminas son tiernas de hasta 40 cmo de largo por 1,5 de ancho. Su inflorescencia es en forma de panoja muy densa, presentando un aspecto de espiga erguida e inclinada de 20 cm long.


Las espiguillas bifloras, siendo la superior desarrollada y fértil, la inferior permanece en su lemma estéril con aspecto de gluma.

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