La
producción de forraje fresco invernal de las pasturas polifítica
consociadas es uno de los obstáculos más importantes que
deben superarse mediante una adecuada planificación forrajera.
La creciente utilización de cultivares de alfalfa sin latencia
y la confección de reservas a partir de los excedentes de primavera
han contribuido decisivamente a reducir pero no a solucionar el clásico
bache estacional de oferta de forraje.
Esta dependencia de recursos forrajeros estaciónales, tiene una
importancia en los sistemas productivos de las diferentes zonas del
país. Sabemos
que los planteos de alta producción tienen requerimientos altos
y constantes durante el invierno y necesitan de la inclusión
de verdeos estaciónales en sus cadenas forrajeras para mantener
elevados niveles de producción individual.
Entre
los cultivos forrajeros con mejores posibilidades para adecuarse a estas
condiciones, se encuentran los cereales de invierno, siendo la avena
y el centeno las especies de mayor importancia. Por
otro lado el triticale, gracias al aporte que hacen los nuevos cultivares
con mayor aptitud forrajera, ha adquirido importancia en los planteos
de las cadenas forrajeras.
La
utilización de verdeos invernales me permite un aumento de la
receptividad invernal, llegando a la primavera con una mayor dotación
de animales, requisito básico para una mejor eficiencia de cosecha
de los recursos perennes de la cadena de pastoreo. Los
cereales forrajeros en general y la avena en particular, presentan marcadas
diferencias de oferta de forraje entre el crecimiento inicial y los
rebrotes sucesivos, correspondiendo al primero hasta cerca del 50 %
de la producción total del ciclo. El
manejo del pastoreo es la herramienta que permite hacer una distribución
favorable de la oferta de forraje de los verdeos invernales de acuerdo
al requerimiento animal.
Por
otro lado, el alto costo de implantación de los recursos forrajeros
estaciónales, en relación al período de utilización,
nos lleva a considerar su integración estratégica en la
cadena forrajera no como una solución puntual del problema, sino
analizando además el impacto físico y económico
que esta práctica produce sobre el sistema de producción.
Por
esta razón para maximizar el aporte de forraje al sistema se
debe elegir bien la especie y el cultivar, teniendo en cuenta, no solo
el rendimiento total de forraje sino también la curva de producción,
las necesidades del establecimiento y las condiciones edafoclimáticas
de la zona. El raigrás anual ha adquirido importancia como verdeo
de invierno, especialmente en sistemas productivos que demandan alta
calidad nutricional de forraje. El crecimiento inicial es más
lento que el de la mayoría de los cereales forrajeros pero esto
se ve compensado con un período de utilización más
prolongado, que se extiende hasta mediados de primavera. Esto puede
ser ventajoso para establecimientos cuyas praderas no se hayan recuperado
totalmente del invierno o bien como una alternativa en el control del
meteorismo.
Además del rendimiento total de forraje, parámetro fuertemente
determinante en la elección de un cultivar, se deben valorar
otros aspectos como la distribución y calidad del forraje, el
hábito de crecimiento, la capacidad de rebrote y tolerancia a
plagas, heladas y enfermedades cuando se toman la decisión de
que verdeo incorporamos a la cadena forrajera de nuestro establecimiento.
Especies y cultivares: La amplia variedad de cultivares de diferentes
especies de verdeos de invierno, seguramente nos permitirá seleccionar
aquellas que cumplan con las exigencias de la cada cadena forrajera,
logrando verdeos de elevado rendimiento de forraje que a la vez otorguen
estabilidad a la oferta forrajera de cada sistema productivo.
Rendimiento de forraje: En los Cuadros que siguen podemos observar
los valores de producción de forraje de los ciclos 2000, 2001
y 2002 para los cultivares de avena, centeno, triticale, y raigrás
anual respectivamente

AVENA
La avena es la especie de mayor difusión en el país, ocupando
una superficie de más de 2.800.000 has, siendo a la vez la de
mayor renovación varietal. La plasticidad en la utilización,
que permite el pastoreo directo aun en estado de panojamiento, la posibilidad
de henificación o el destino del grano para la industria alimenticia
son cualidades que determinaron su preferencia por parte de los productores.
En los cultivares de esta especie la mayor diferencia está dada
por la rapidez del crecimiento inicial, que en gran medida condiciona
la oportunidad del primer aprovechamiento y la curva de producción
total de forraje.
Podemos diferenciar dos grandes grupos, uno integrado por cultivares
de porte más bien erecto y de rápido crecimiento inicial,
con abundante acumulación de forraje en el primer aprovechamiento,
como Tambera FA, Boyera FA, Máxima INTA, INIA Tucana, Don Víctor
INTA, INIA Polaris, Rocío INTA y Gigante Tranqueña. Estos
materiales son ideales para ser usados como iniciadores de un encadenamiento
de verdeos de invierno.
Al otro grupo lo integran Bonaerense Payé, Buck Epecuén,
Cristal INTA, Suregrain, Millauquén INTA, Pilar INTA, Bonaerense
INTA Calen, Pionera FA., Bonaerense INTA Maja, Aurora INTA, Soberana,
Milagros INTA y Bonaerense INTA Canai. Estos son cultivares de porte
vegetativo semirrastrero, con moderado crecimiento inicial y buen rebrote
lo que asegura mayor estabilidad en la curva de producción. Los
cultivares de avena presentan poca tolerancia al frío y alta
susceptibilidad a las royas. Hoy el mercado ofrece materiales como Máxima
INTA, INIA Tucana e INIA Polaris con alta resistencia a esta enfermedad.
Por su parte Cristal INTA, Pilar INTA y especialmente Millauquén
INTA, son cultivares de muy buena tolerancia a las bajas temperaturas.
El nuevo cultivar Rocío INTA presenta una alta resistencia al
ataque del pulgón verde de los cereales.
Avena. Producción de forraje (kg/MS/ha)
En
la Figura 1 puede observarse la producción de forraje en tres
cortes para cultivares de avena de ambos grupos, promedio de cuatro
años. Resulta notoria la mejor distribución del forraje
en los cultivares de ciclo largo, acentuando la producción en
el segundo y tercer aprovechamiento.
Figura 1:
CENTENO
El centeno es la otra especie de importancia, fundamentalmente por su
adaptación a la zona semiárida pampeana. Crece bien en
suelos livianos a franco-arenosos, aceptando lotes de baja fertilidad
mejor que otras especies de cereales forrajeros. Posee un sistema radicular
bien desarrollado, pudiendo obtener agua en profundidad, lo que sumado
a la tolerancia al frío lo convierte en un cereal algo rústico,
soportando mejor las sequías prolongadas. Por su rápida
tendencia a encañar tiene una pérdida de calidad y han
hecho que el mismo sea desplazado de algunas zonas. En esta especie,
teniendo en cuenta el crecimiento inicial, también se pueden
diferenciar dos grupos. Los de porte erecto y crecimiento inicial rápido
son Manfredi Suquía, Berexine, Lisandro INTA, Don Enrique INTA,
Choiqué INTA y Trenelense INTA. la capacidad de rebrote es un
tanto deficiente.
Un segundo grupo de cultivares, de porte semirrastrero y crecimiento
inicial moderado merecen destacarse porque además de una buena
producción total tienen una adecuada curva de entrega del forraje.
Estos son Don Guillermo INTA, Tetrabal INTA, Quehué INTA, Don
Luís INTA, Naicó INTA y Koolgrazer siendo este último
el de porte más rastrero y ciclo vegetativo más largo.
A diferencia de los materiales del grupo anterior, éstos últimos,
favorecidos por el porte semirrastrero y la mejor estructura de planta,
presentan mayor capacidad de recuperación entregando forraje
de mayor calidad en el segundo y tercer pastoreo. En la figura 2 se
observa la distribución del forraje de los cultivares de centeno
de ciclo largo y corto, promedio de 4 años.
Figura
2:

Centeno. Producción
de forraje (kg/MS/ha)

TRITICALE
El triticale es un cereal sintético, relativamente nuevo, producto
del cruzamiento de trigo y centeno. Prospera bien en suelos sueltos,
soportando condiciones climáticas algo adversas, semejante al
centeno pero con forraje de calidad superior. Existen en el mercado
un grupo de cultivares de excelente aptitud forrajera, tal es el caso
de Genú UNRC, Quiñé UNRC, Yagán INTA, Tehuelche
INTA, Tizné UNRC y Ñinca UNRC. Estos materiales cumplen
muy bien con las exigencias de un verdeo de invierno ya que tienen alta
producción de forraje de calidad y largo período de aprovechamiento.
En
la figura 3 puede observarse las curvas de producción de cultivares
de triticale de distinto ciclo.
Triticale.
Producción de forraje (kg MS/ha).

CEBADA
La cebada forrajera, es una especie de uso muy importante en lotes con
ciertas limitaciones en los suelos por salinidad o pH inadecuados. Los
principales exponentes de la especie son Uñaiché INTA,
Alicia INTA y Melipal INTA, cultivares de buen comportamiento y alta
producción de forraje. Otros como Negra Manfredi, Oliveros Litoral
y Anguilense INTA son de inferior producción y menos usados.
Mariana INTA, cultivar de reciente inscripción, tiene como característica
sobresaliente una alta producción de granos.
En cuanto al raigrás anual con sus diferentes requerimientos
de frío para florecer y reproducirse, es una alternativa a tener
en cuenta la hora de definir verdeos de invierno. Si bien es arriesgado
generalizar teniendo en cuenta la combinación de características
que puede darse en cada cultivar, podemos decir que su comportamiento
satisface las expectativas en cuanto a producción de forraje.
Responden muy bien a la fertilización nitrogenada y se adaptan
perfectamente al pastoreo intensivo con la ayuda del alambrado eléctrico.
Cultivares como Bill, Tetragold, Barturbo, Barspirit, Barwoltra, Tama,
Dominó, Zorro, Pollanum II, Winter Star, Feast II, Grandeza y
Hércules,Eclipse, INIA Cetus, La Estanzuela 284, Florida, Pogrow,
Cruzader y Ribeye, son algunos de los cultivares ofrecidos en el mercado
de semilla.
Implantación
Se debe considerar que los cereales forrajeros, tienen una curva de
entrega de forraje, de gran concentración de su producción
en el primer aprovechamiento, se hace imperioso corregir esto con siembras
escalonadas o, mejor aún, realizando un encadenamiento con materiales
de distinta velocidad de crecimiento inicial. En cuanto al tipo de técnica
para la siembra, las alternativas son varias: convencional o tradicional,
labranza reducida, siembra aérea y siembra directa.
Época y Densidad de Siembra:
En general la oportuna época de siembra como así también
la correcta densidad de plantas son muy importantes para lograr altos
volúmenes de forraje, dependiendo en parte de la especie y el
cultivar elegido. Atrasos en la implantación con relación
al momento óptimo para cada zona, demoran el inicio del primer
pastoreo, modificando a su vez la curva de entrega del forraje. A modo
de ejemplo, un verdeo sembrado tardíamente (mediados de Abril),
alcanzar el estado de aprovechamiento 60 días después
que aquel que fuera implantado a mediados de Marzo. Igualmente importante
es considerar la densidad de plantas a lograr teniendo en cuenta el
ambiente, la especie y el cultivar elegido.
De acuerdo a la una zona con 180 a 250 plantas por m2 podemos estar
satisfechos, pero no son convenientes recomendaciones rígidas,
debiendo compatibilizarse la densidad con la aptitud del suelo, fertilidad
y agua acumulada, como también con la especie, cultivar y calidad
de semilla. Conociendo el peso de 1000 granos de la variedad elegida
y su valor cultural (poder germinativo x pureza), se puede determinar
la cantidad de semilla necesaria para obtener la densidad de plantas
predeterminada, aplicando la fórmula:
Nº plantas/m2
x peso 1000 semillas (g)
Kg/ha = ---------------------------------------------------------------
Valor cultural (%)
Fertilización
nitrogenada:
En los sistemas agrícolas-ganaderos, por lo general a los verdeos
se le asignan lotes empobrecidos, sucediendo en la rotación a
cultivos estivales. En estos casos la fertilización nitrogenada
puede justificarse por la condición del lote o cuando el objetivo
es aumentar considerablemente la producción de forraje. Una adecuada
nutrición nitrogenada es un factor determinante en la productividad
de los cereales forrajeros, siempre que la disponibilidad de agua y
de otros nutrientes no sea limitante. La fertilización nitrogenada
produce un aumento de forraje, que debe ser recolectado con eficiencia
para que justifique la inversión.
Aprovechamiento:
Se debe prestar especial atención al estado fenológico
en el primer pastoreo, realizando con la planta en pleno macollaje,
evitando hacerlo cuando algún nudo del tallo sea palpable, especialmente
en los materiales de porte vegetativo más erecto y definidos
como de rápido crecimiento inicial y el correcto aprovechamiento
del forraje producido es seguramente el más importante. Teniendo
en cuenta el alto costo relativo de producción de MS por unidad
de superficie, definir el ritmo de engorde esperado de los animales
puede ser de gran utilidad para presupuestar la superficie destinada
a verdeos.
Si por alguna razón el pastoreo se posterga demasiado, el perjuicio
sobre el rebrote se puede reducirse dejando mayor volumen de rastrojo,
con esto se evita que los tallos sean seccionados por debajo del ápice
de crecimiento. También habrá que tener en cuenta que,
la condición de forraje poco "sazonado" sumado a la
alta producción en este período, puede determinar una
baja eficiencia de cosecha del pasto con altas pérdidas por pisoteo
esto nos lleva a prestar especial atención al manejo de la carga
animal y al tiempo de permanencia en cada franja. En cuanto al período
de descanso entre pastoreos, éste depende de la especie, cultivar,
remanente del pastoreo anterior y condiciones climáticas no debe
ser inferior a 45 - 50 días.
Debemos tener en claro que el conjunto de decisiones que comprenden
la planificación de la superficie destinada a verdeo, la elección
de la especie y cultivar, una correcta implantación y una utilización
eficiente del forraje producido, depende el éxito técnico-económico
de la inclusión del verdeo en la cadena forrajera
VERDEOS
DE VERANO
Si tenemos en cuenta que en muchos planteos de invernada se basan en
niveles de suplementación con grano, durante los meses de invierno
por no alcanzar los animales el peso de venta en un planteo netamente
pastoril, por ser la oferta forrajera escasa, no es difícil imaginar
que debemos incorporar a nuestra cadena forrajera fusibles que nos aporten
la cantidad y calidad de nutrientes que permitan las ganancias de peso
para terminar los animales sin la necesidad de aportes de grano. Es
probable entonces que para mejorar la oferta forrajera debamos incorporar
la siembra de verdeos de verano para cubrir baches de producción
de las pasturas. Dentro de este contexto la incorporación del
sorgo forrajero, maíces, moha, sojas de pastoreo y mijos serían
las alternativas que tenemos como fusibles.
SORGO FORRAJERO
Dentro del mercado tenemos una amplia variedad de sorgos forrajeros
que se adaptan a diferentes zonas para la producción de forrajes
de calidad ya sea para el consumo directo o la confección de
silos. El sorgo tiene características que permiten que sea cultivado
en zonas sub-húmedas y semiáridas, con un muy buen aprovechamiento
del agua, con una eficiencia en el aprovechamiento de la irradiación,
en condiciones de altas temperaturas y con una capacidad de fotosíntesis
importante, con lo cual nos aseguramos una producción de forraje
importante.
Implantación:
La época de siembra de este verdeo está condicionada por
la temperatura del suelo que debe estar en un rango de 17-18º C
tomada durante tres días seguidos en el mismo horario, esto hará
quede acuerdo a la región será la fecha de siembra que
en líneas generales se hace a mediados de noviembre. Debemos
tener en cuenta el periodo de libre de heladas. Además se debe
considerar el hibrido utilizado por los ciclos, que se marcan desde
la germinación hasta la floración. La densidad de siembra
depende del hibrido que utilicemos, pero podemos estimar entre 13 y
18 kg. de semilla por hectárea a una profundidad de 2-3 cm para
suelos francos a franco-arcillosos. Si el destino del cultivo es pastoreo
directo, se aconseja sembrar en líneas distanciadas a no menos
de 45 cm entre sí y en la dirección de las aguadas, para
disminuir el daño por pisoteo.
El tipo de labranza será el que el suelo demande de acuerdo a
la zona y a la rotación de los potreros del establecimiento.
En el caso que el cultivo vaya a ser destinado a reserva forrajera (rollo,
silo), se incrementará la densidad de siembra un 30-50 % y se
sembrará a 15-30 cm entre líneas para obtener tallos más
finos y mayor número por unidad de superficie.
Manejo del pastoreo:
En general se calcula sembrar una hectárea de sorgo forrajero
cada 5-8 novillos, esto permite manejar altas cargas instantáneas
en pleno verano. El momento óptimo de aprovechamiento para el
primer pastoreo es a los 50 a 60 días de la implantación,
asegurándonos de que la altura del mismo haya superado los 60
cm para evitar las intoxicaciones. Si se demora para el primer pastoreo,
si bien esto conduce a una mayor acumulación de forraje, pero
se produce una importante disminución de su calidad y una demora
en el rebrote. Después del primer pastoreo es conveniente realizar
un corte de limpieza para favorecer un rebrote homogéneo y de
mejor calidad forrajera.
De acuerdo a las condiciones climáticas se podrá tener
uno o dos pastoreos más que se realizarán, por lo común,
entre marzo y abril, antes de la ocurrencia de las primeras heladas.
La producción de forraje fluctúa entre 8 y 12 toneladas
de materia seca (MS) por hectárea, con una calidad media de 55-65
% de digestibilidad y 10-14 % de proteína bruta. El manejo del
sorgo forrajero por su gran disponibilidad de forraje, debe ser manejado
en parcelas con alambrado electrificado y altas cargas animales.
Reservas forrajeras:
En el caso de destinar el sorgo a la confección de rollos, el
momento adecuado de corte es el de emergencia de la panoja. En ese momento
se conjugan un alto rendimiento de materia seca por hectárea
con una aceptable calidad forrajera. Es imprescindible utilizar segadoras-cortadoras
con acondicionador de forraje para acelerar y uniformar el secado de
tallos y hojas en la andana. Cuando el forraje en la andana alcanza
18-20 % de humedad debe ser enrollado, tomando muy en cuenta que la
arrolladora debe trabajar con presión en la cámara de
compactación (100 lb/cm2). Existen en el mercado algunos materiales
disponibles que se pueden adaptar perfectamente a nuestros plantes productivos.
La elección del cultivar estará acompañada por
el asesoramiento agronómico necesario para implantar el que más
se adapte a la zona en cuestión.
Soja
para pastorear:
La baja
calidad de los forrajes conjuntamente con la calidad que limita el aporte
proteico a la ración de los animales, se transforma en una limitante
cuando se debe incorporar los recursos forrajeros. Cuando las condiciones
climáticas y de suelo se acentúan y el aporte de las alfalfas
no es el más importante, se nos presenta la posibilidad de utilizar
la soja como un pastoreo alternativo.
El INTA de Rafaela ha generado información sobre la utilización
de esta cultivar y presento resultados sobre el comportamiento de la
soja bajo pastoreo y de la influencia de distintos manejos sobre la
producción de forraje y su valor nutritivo. Se recomienda utilizar
un cultivar de grupo de maduración 7 sembrado en líneas
a 35 cm, a una densidad de 70 kg/ha. El sistema de pastoreó en
franjas que permite el rebrote y el mejor aprovechamiento. La altura
para el inicio del pastoreo y su intensidad en la utilización
de hojas influyen sobre la producción de MS. Las mayores producciones
se logran cuando el pastoreo se inicia a una altura de alrededor de
45 cm y con la más baja utilización de hojas.
Recomendaciones
Se deberían usar los genotipos de ciclo largo (Grupo 7 - 8) que
son los que permiten un mayor período de utilización o
aquellos que mayor volumen de biomasa brindan en la región. Sembrarlos
a 35 cm entre surcos para lograr tallos finos y de mayor calidad. Una
vez pastoreados, dejarlos tal cual (no desmalezar) ya que el rebrote
se produce de las yemas ubicadas en el tallo.
Otros aspectos favorables:
Es un cultivo relativamente barato. Deja un suelo limpio y en buenas
condiciones para la siembra de pasturas. Debido especialmente al uso
de variedades RG. El número de pastoreos varió entre períodos
y tratamientos: se logró el mayor número en el de 45 cm
de altura - baja utilización de hojas. En todos los aprovechamientos
los valores más altos de PB se registraron en las fracciones
hojas y vainas y los más bajos en el tallo, en los dos períodos
analizados.
Mijo
Perenne (Panicum coloratum)
Es una gramínea perenne de crecimiento primavera estival, nativa
del continente africano que se adapta perfectamente a zonas de clima
templado a cálidos. Alcanza una altura de 80/90 cm y presenta
hojas de color verde a verde azulado d un largo de 30 cm. Sus panojas
son abiertas con una longitud de 6 a 25 cm, con espiguillas verdes de
una longitud de 2,5 a 3 mm. Presenta glumas pequeñas y redondeadas.
Su crecimiento se manifiesta en primavera verano y no es afectado por
las heladas tardías, continuando su crecimiento en otoño.
La siembra se puede realizar en octubre hasta fines de diciembre, siendo
la densidad de 3 kg. por ha. Se resiembra en años consecutivos
con lo cual se logra un stand de plantas adecuado por este mecanismo.
La profundidad de siembra adecuada es de 1 a 2 cm. El manejo para el
primer año de implantación n aporta mucho volumen de forraje,
con lo cual sería importante hacer un pastoreo liviano durante
las primeras comidas hasta alcanzar una buena cobertura. En las comidas
posteriores se debe considerar una altura de 30 cm respetando la ley
del puño para su comida. Es recomendable alta cargas durante
periodos cortos.
Mijo
(Panicum milaceum)
Planta
cespitosa de cañas erguidas de hasta 0,8 cm de altura, moderadamente
macolladora, de ciclo anual. Su sistema radicular es homorrizo. Su forraje
es verde claro con vainas muy pubescentes. La inflorescencia es en panoja
laxa, inclinada de hasta 30 cm de longitud. Estas dos gramíneas
son utilizadas por los productores para cubrir baches en sus cadenas
forrajeras cuando decae la producción de las pasturas consociadas,
además de cubrir las necesidades de rollos. Para la confección
de rollos se debe alcanzar el estadío de panojamiento en donde
la calidad y el rendimiento en materia seca son óptimos. No tiene
sentido dejar semillar a estos cultivos pues se desgranan con facilidad
durante su permanencia en la andana y su posterior arrollado, disminuyendo
además la calidad del rollo.
Moha
(Setaria italica)

Su
crecimiento es el de una planta cespitosa con cañas muy erguidas,
de aproximadamente 1 m de altura, con un macollaje moderado. Es un cultivo
anual, con un sistema radicular homorrizo, con follaje de color verde
claro, Presenta vainas glabras, no posee aurículas y con lígula
pestañosa. Sus laminas son tiernas de hasta 40 cmo de largo por
1,5 de ancho. Su inflorescencia es en forma de panoja muy densa, presentando
un aspecto de espiga erguida e inclinada de 20 cm long.

Las
espiguillas bifloras, siendo la superior desarrollada y fértil,
la inferior permanece en su lemma estéril con aspecto de gluma.